viernes, 31 de mayo de 2013

Jóvenes profesionales argentinos en Brasil: "Este lugar es un caldo de cultivo de oportunidades"

Fernando Marengo Rodríguez, nació en Argentina el 9 de Agosto de 1979. En 1998 se graduó de Técnico Electrónico en la Escuela de Educación Técnica N° 3138 Alberto Einstein en la ciudad de Salta, provincia homónima. En 2005 se graduó de Ingeniero Electrónico y en 2008 de Doctor en Ingeniería, ambos títulos fueron obtenidos en la Universidad Nacional de Rosario (UNR). A lo largo de su carrera ha ganado varias becas, otorgadas por la Secretaría de Desarrollo Social, el Programa Nacional de Becas Universitarias y la Fundación Capacitar. Entre 2006 y 2008 trabajó como Becario Doctoral financiado por la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica en el Laboratorio de Metrología Óptica en el Instituto de Física Rosario (UNR-CONICET), desarrollando nuevos métodos de medición de desplazamientos de superficies con la técnica de láser speckle. En 2008 desempeñó sus tareas de investigación en el Laboratorio de Acústica y Electroacústica. Entre 2008 y 2010 trabajó como Becario de Iniciación en la Investigación Financiado por el Consejo de Investigaciones de la UNR (CIUNR), en el desarrollo de nuevos métodos de codificación de audio. Durante 2010 continuó su labor en el mismo ámbito, bajo una beca Postdoctoral del CONICET.
También ha brindado charlas de difusión de su actividad investigativa en la UNR así como en la EET N° 3138 (Salta).
El 10 de Octubre de 2012 llegó a la ciudad de Florianópolis con sus sueños a cuesta y la propuesta que le realizó (en el marco de una beca postdoctoral) el “Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico” (CNPq).

En alguna otra oportunidad ¿Habías visitado Brasil?
"Sí, vine a este país hace aproximadamente 16 años, en aquel momento visité Balneario Camboriú".

¿Tenías conocimiento del idioma?
"Sabía portugués, pero no hablaba con fluidez. Tenía un conocimiento básico. Pero no me resultó complicado".

¿A qué se dedica el CNPq?
Es una especie de Agencia de Promoción Científica y Tecnológica de Brasil, que financia la investigación.

¿Y cómo llegaste a contactarte con ellos?
"En realidad vine acá recomendado por mi entonces director en el laboratorio de acústica y electroacústica de la Universidad  Nacional de Rosario, Federico Miyara, quien es una autoridad en la materia".

¿Pensás que aquí hay más posibilidades que en Argentina?
"En la Argentina no se me daban las oportunidades que buscaba para trabajar de lo que sabía hacer. Sentía que mi país me formó pero no me dio cabida para desarrollar ni difundir mis conocimientos. Así que vine a hacer eso al exterior".

En tu corta experiencia aquí ¿Cómo ves a la educación Brasilera?
"Según lo que hablé con amigos y allegados, la noté bastante fraccionada. Por un lado, la educación básica con un nivel parecido a la Argentina, según dicen. Y por otro lado, la educación universitaria está por encima de nuestro país, sobre todo ahora, por una fuerte inversión de las empresas debido a políticas de gobierno que se mantienen.
Me parece que hay una fuerte brecha entre el nivel de la educación básica y la universitaria".

¿Y cómo es la experiencia de trabajar con brasileros?
"Me siento realmente cómodo, a pesar de no trabajar en el área donde mejor puedo desenvolverme.
Es muy enriquecedor, para empezar, porque mis compañeros son personas muy simples, humildes y que no se hacen problemas por nimiedades como suele ocurrirnos a los argentinos. Además, prevalece el compañerismo al individualismo y la competitividad.
Hay profesionales de distintos países, e interactúo con ellos. El trato en general ha sido muy bueno con todos.
Como decía, creo que en muchos aspectos son más simples, humildes y también más simpáticos. Todo se hace más llevadero de esa manera".

Entonces ¿Te adaptaste rápidamente a la ciudad y al país?
"Vine dispuesto a eso, a adaptarme, simplemente porque en mi país no tenía de qué vivir.
Además de la propia predisposición, ayuda mucho a la adaptación otros factores como el lugar que es hermoso, el común de la gente que es muy receptiva, los compañeros que fueron muy buenos también".

Hasta ahora ¿Qué pensás que fue lo que más te costó?
"Mi mayor desafío era sentirme parte de esta sociedad en la que vine a vivir. Eso incluye el aspecto humano, conocer la burocracia para trabajar. Lo humano es fundamental para sentirse bien y de ahí uno poder prosperar".

¿Alguna vez sentiste que hiciesen diferencias con vos por ser argentino o notaste algún tipo de rivalidad?
"Creo que depende de cada persona, sólo en muy pocos casos se nota cierta rivalidad.
El hecho de ser argentino es todo un tema. Algunos colegas me confesaron que se sorprendían por lo simple que uno es. No creían que en la Argentina abundara gente así".

¿Y que sigue en tu vida después de Brasil?
"Cuando pueda vivir de lo que sé hacer en Argentina, volveré allá. Uno puede sentirse cómodo acá, querido incluso y tener amistades. Pero yo soy muy argentino, AMO nuestra cultura, nuestra música, y eso lo encuentro sólo en nuestro país.
Aquí mi meta es poder prosperar, tanto en lo profesional como en lo personal.
Me encantaría vivir a orillas de cerros o montañas, frente a un lago en la Patagonia. Me gustaría instalarme en un lugar así, haciendo lo que me gusta y sé hacer. Ser feliz, simplemente eso. Porque el trabajo es sólo una herramienta para poder cubrir necesidades materiales. Pero sólo una herramienta, nada más".

¿Y como ves a la Argentina desde acá?
"La veo con bastante DOLOR. Simplemente porque siento que NO AVANZAMOS. A pesar de los recursos naturales y humanos. Pensé una y mil veces por qué estamos tan mal. Creo que la respuesta la encontramos si vemos que no usamos el sentido común. Por otro lado, pareciera que no tenemos memoria. Sino ¿por qué nuestra situación se repite cíclicamente?"

Antes de llegar ¿Tenías algún preconcepto de Brasil o su gente? ¿La vida acá es como te la imaginabas?
"Sinceramente no sabía con qué me iba a encontrar. ¡Ni siquiera había visto fotos de Florianópolis! El único preconcepto que tenía es que los brasileños son alegres...pero en gran parte eso es verdad.
Me sorprendió que sean tan receptivos, y eso para el que viene de afuera es muy gratificante. Es como una caricia que recibe el alma.
Por ejemplo me dijeron dónde podía comer más barato, cómo hacer para viajar a menor costo. Me acompañaron al súper a hacer compras. Y también a buscar hospedaje".

Entonces el balance hasta ahora ha sido positivo ¿No?
"Sí, ha sido muy positivo. En todo sentido, en lo profesional y en lo personal. Yo no vine, como muchos, en busca de un cambio interior, pero se ha dado igualmente. Por otro lado, tengo la sensación de que hay muchas oportunidades que uno puede aprovechar. Se abren puertas constantemente, sobre todo si las golpeas. Este lugar es un caldo de cultivo de oportunidades y en Brasil el título hace la diferencia en muchos sentidos: profesional y salarial también".

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